Los inversionistas se sumarían a la estatal Kordia para enlazar Nueva Zelandia y Australia con un cable submarino de fibra óptica, proyecto que desde su anuncio ha hecho bajar los precios de la actual red de comunicaciones en 75 por ciento.
La empresa de los inversionistas Sam Morgan, Stephen Tindall y Rod Drury adoptó el nombre de Pacific Fibre, que busca instalar para 2013 una cable de 13 mil kilómetros de longitud con cinco veces la capacidad de la actual Southern Cross.
El proyecto se enmarca en la iniciativa del gobierno neozelandés de investir en banda ancha ultra rápida, y Pacific Fibre pretende eliminar la brecha digital que separa a Nueva Zelandia y Australia del resto del mundo.
El punto final de conexión será Estados Unidos porque el 90 por ciento del tráfico de internet de la nación de Asia Pacífico es con ese país, indicó la versión electrónico del New Zealand Herald.
Fuente: SDP Noticias